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Martes 21 de octubre de 2014
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Opinión

· 3 de marzo a las 15:57hs

Reflexiones para mis compañeros luchadores – Por Mónica Frade

Reflexiones para mis compañeras/os luchadores
Por Mónica Frade

Estimados amigos/as.

Ayer recibì varios mensajes de texto sobre la represión que la policia había desatado contra vecinos que defienden el medio ambiente en Berazategui y que, hace ocho años, se oponen a la subestación Rigolleau. Como nos pasó a todos quienes estamos consustaciados con los luchadores por causas justas, me indigné primero y reflexioné seriamente despuès y, como la hipocrecía no es mi caracterìstica saliente, me permito compartir con uds. algunas de las cosas que pienso y que, de un tiempo a esta parte, me mantienen un poco retraìda. Lo hago a sabiendas de lo que generará, aun en mis más queridos compañeros y compañeras.

Somos nosotros, los luchadores, los que cargamos con gran parte de la responsabilidad de lo que ocurre y me permito decir esto, para aportar a un debate que nos sitúe en el centro de las críticas. Por una vez, hagamos un impasse en las críticas al Gobierno, para mirarnos, haciéndolo sin piedad. Me incluyo en la lista de beneficiarios de esas críticas, no hace falta que lo señale.

Nuestro abanico de luchadores se diversifica en numerosos pequeños grupos que multiplicamos con facilidad sombrosa; pues generalmente de cada grupo, luego devienen otros tantos. Así, un grupo pelea por la no instalación de una subestación en Berazategui, otro por la no entrega de la costa en Avellaneda y Quilmes, otro por la seguridad, otro por el crecimiento sin planificación de altas construcciones en las urbes, otro por el espionaje de Gendarmería, otro por las condiciones deplorables en que viaja el pueblo, otro por el maltrato a animales, otro por el desamparo de los niños, otro por el gatillo fàcil, otro por los aumentos desmedidos de tarifas… etc, etc, etc.

Cada una de las temáticas, a poco de andar, comienza a levantar un muro y allí en cada una estarán los que se apoderan del “micrófono”, otros de los que presumen haber “comenzado primero”, otro del “saberlo todo”. La mayoría de esos grupos, de aparente funcionamiento “asambleario”, se encuentra sutilmente colonizado por uno o varios luchadores a los que habrá que reconocer como “alma mater”; por ser quienes, sin que nadie lo decida, aparecen como la “voz e imàgen hacia el exterior”.

Todos funcionan como grupos “autosuficientes” que reiteradamente repelen la participación de “polìticos” sin ninguna distinción o, sin la màs bàsica: la de quienes gobiernan desde siempre, siendo responsables del estado actual de cosas y, la de quienes no han demostrado ser tan hijos de puta como ellos pero, por si acaso, se los considera igual. Esa autosuficiencia teñida de una falsa Etica, levanta el dedo y dirige el dedo contra la “politica”. Algunos más detallistas destacan la diferencia entre la “politica” y la “política partidaria”. En cualquiera de los casos, el dedo es alzado desde una condición “impoluta” y con un mensaje más que jodido: “los militantes sociales, somos mejores que los militantes politicos”. Falso.

Ninguno quiere políticos y, consecuentes con eso, ante cada acto eleccionario sostienen la misma “marginación”, sin querer advertir que, son determinados políticos los que hay que desterrar, intentando así, el reemplazo por otros que quizá nos ofrezcan un destino distinto. Es así como nos seguimos negando otro presente y otro futuro.

Si no desterramos en elecciones a los hijos de puta que matan al pueblo por no controlar y por hacer negociados, seguiremos multiplicando marchas, desvelos, frustraciones y pronto, no nos alcanzará la totalidad del día, tampoco la vida. Si bien este esfuerzo cotidiano, es una opción para quienes hacen de su vida una permanente distracción de problemas personalísimos no resueltos; no creo que sea este el propósito de la inmensa mayoría.

La diversidad de peleas y las que, en este contexto se iràn multiplicando; nos impide generar una organización efectiva, sostenida y fuerte; para discurrir en actividades que no logran conmover las decisiones políticas que intentamos evitar. Sumidos en algo parecido al mero voluntarismo, logramos conformarnos con pequeñas cosas (que a una marcha se sumen algunas personas “nuevas”, que saquen una nota en un diario o TV, que nos abra el micrófono algún medio, etc).

Logros que parecen más bien “personales”, pero que se evidencian como algo abiertamente insuficiente para lograr el objetivo de torcer decisiones o malquistar negociados. Llegamos a la consumación de esas medidas de gobierno: cansados, frustrados y tarde.

Escucho a los que “repudian la politica y los políticos”, pero les destaco que, si el esfuerzo que a diario hacen, no es posible canalizarlo en una opción politico partidaria, cualquiera ella sea, el resultado será que deberán dedicar cada vez màs tiempo a eso, en detrimento de una mejor y más enriquecida condición de vida. Lo peor, habiendo perdido casi todas las batallas, abonando así, la idea motriz del sistema: nada puede cambiarse.

Estas reflexiones, largas y tediosas, son el resultado de haber militado años en lo social, acumulando esfuerzos, desazones y fracasos. Cuando miro a mi alrededor, en más o en menos, están los de siempre y cuando miro adelante, a los “representantes”, también están los de siempre. Y es ahí cuando pienso que, en algo me equivoqué. Me indignó la represión en Berazategui, tanto como otras; pero también, en grado menor, me indigna que los que levantan muros con otros sectores de la sociedad llamen a todos, incluyendo a los políticos que repudian y a los que consideran iguales a los que gobiernan, para sumarse o solidarizarse. Al tiempo que afirman que los políticos los “usan”, no admiten hacer lo propio con los políticos.

Hasta que no sinceremos, y miremos a los otros, como complementos de nuestras acciones… seguirán gobernando los autores de nuestros desvelos. Si seguimos sin estructurar un sistema de premios y castigos, justo y riguroso, seguirá ganando el sistema. Ese que nos lleva educación, justicia, medio ambiente sano, salud, trabajo y vivienda digna.

Un fraternal abrazo a todos.
Mónica Frade

Publicamos esta reflexión porque nos conmovió por su franqueza y porque al menos una parte de ella la compartimos. Es verdad lo que dice la compañera. Pero el tema no es fácil de solucionar, ni es fácil hallar un camino que además de positivo se preste a canalizar al común de la militancia socio ambiental… Meterse a cambiar el mundo de lo partidario resulta casi absurdo a esta altura de los tiempos y de la corrupción reinante… Sin embargo, desde el GRR, luego de habernos articulado con algunas expresiones políticas y haber sido defraudados, nos pasó con sectores del peronismo, con el Frepaso y con el Kirchnerismo primerizo, hemos intentado reconciliar las luchas sociales con fuertes interpretaciones e intervenciones POLITICAS aunque no partidarias… de todos modos no hemos llegado demasiado lejos, peor aún, el enemigo en el gobierno nos visualiza, mide nuestra peligrosidad y nos repele, mientras que muchos de los que tendrian que haber sido nuestros compañeros en las redes de los grupos sociales desconfían de esos discursos, o no nos valoran lo suficiente en el esfuerzo y algunos de ellos, lo que es mucho peor, simplemente se entregan a una doble vida, casi una esquizofrenia entre los social y lo partidario, tal como ha ocurrido con la RENACE y en especial con Carlos Vicente de GRAIN y la gente del MOCASE. En estos dobles juegos hay mucho de facilismo y de oportunismo por supuesto. Pero es que tal vez les estamos demandando a estos compañeros un esfuerzo ideológico o ético para el que no están preparados… Nosotros seguimos llenos de interrogantes. Uno de los problemas que hemos visto por ejemplo en la Campaña contra las fumigaciones es que la trascendencia o proyección de la lucha social hacia la política, considerando que la política inevitablemente implica una discusión del Poder, se ve frenada por la falta de agresividad de las luchas… consideremos que luego de años de reclamos casi inconducentes, un hombre solo con su escopeta y un hijo con cáncer en Mercedes logró modificar todas las ordenanzas de la zona… pero se tuvo que arriesgar y tirotear al avión que lo fumigaba… y no defendemos la acción violenta que podría haber salido para el carajo, lo que defendemos es la AGRESIVIDAD de la propuesta, que es otra cosa… No podemos llegar al nivel del zapatismo sino nos plantamos, de lo contrario caemos en la ridiculez de unos cuantos que, durante años han jugado a ser el comandante Marcos y han terminado negociando con la Cámpora y el Movimiento Evita… nosotros pensamos que los grupos sociales deberían probar de elevar el nivel de la agresividad en las luchas, pegando cada vez más fuerte y que eso seguramente lograría modificar el panorama de la política partidaria e inclusive, aunque no creemos en el modelo partidario, no descartamos que, esas lucha lograrían modificar algunas cosas como para que se puedan hacer articulaciones políticas más serias con ellos que las que hemos conocido hasta el momento. Queda abierto el debate…

Jorge

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