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Viernes 31 de octubre de 2014

Grupo de Reflexión Rural – Declaración de principios

Organizamos al GRR Grupo de Reflexión Rural, a mediados de los años noventa, como grupo de afinidad y como espacio de diálogos y debates multidisciplinarios sobre los impactos del Capitalismo global. No nos  definimos, tal como ocurre habitualmente, por un marcado adentro y un afuera del grupo, sino que preferimos enfatizar  la densidad de los lazos internos que nos conformaron a modo de una Gestalt, en que el todo es siempre más que la suma de las partes. Consideramos que los tiempos de los centralismos y las estructuras autoritarias han demostrado sus penosas consecuencias y nos esforzamos por adaptar nuestra organización como grupo a las actuales descentralizaciones del Poder. Tal como dicen con sorna algunos antiglobales, los Palacios de Invierno todavía existen, pero son más proclives a ser asaltados por las hordas de turistas que por las organizaciones revolucionarias… Desde perspectivas ecológicas y contestatarias, el GRR se ha manifestado desde sus inicios, implacable crítico del Modelo Agrario de los Agronegocios basado en la exportación de commodities de matriz biotecnológicas, tales como sojas y maíces transgénicos, que constituye el rol principal, que nos ha sido asignado en un nuevo reparto de los roles llevado a cabo por las Corporaciones transnacionales y los mercados globales.

Manteniendo el rigor en los debates, en la militancia de investigación y en la práctica del disenso, nos hemos ido transformando en un grupo activista y de construcción de pensamiento, y nos hemos propuesto ser dinamizadores de redes y espacios de gestión, tal como la Campaña Paren de Fumigar o la Campaña en defensa del monte, de la selva y del bosque, ahora tambiénla Campaña que hemos iniciado contra las forestaciones en la Provincia de Corrientes.  Esas campañas surgieron como respuestas a la prolongada situación de catástrofe social y ambiental en que vivela Argentina. El GRR tiene como uno de sus principales objetivos contribuir al esclarecimiento de esa situación, más que de crisis, de estallidos sociales. Insistimos en la necesidad de modificar las conductas personales, los hábitos de pensamiento yde acción política existentes, para lo que proponemos incorporar al pensamiento político y a las agendas de la política, los temas propios de la ecología, del medio rural y dela Cultura basada en el arraigo.

El GRR manifiesta una actitud radicalmente crítica frente a las políticas y programas sociales y asistenciales que, bajo el pretexto de solucionar el problema del desempleo, del hambre o de la malnutrición, apuntan a sostener el sistema de privatización y el Estado ausente como Política de Estado, así como la instalación de mecanismos clientelares, de sumisión y dependencia en los ciudadanos. En lugar de ello, el GRR propone consensuar rediseños poblacionales del territorio y la revitalización de los pueblos que agonizan como resultado de la desaparición del ferrocarril y de la expulsión de población rural provocada por el Modelo de la Soja y de los monocultivos.

Las propuestas del GRR se basan enla Soberanía Alimentaria, en el Ecolocalismo y en los Desarrollos Locales con mercados de cercanías, así también, en la recuperación de semillas como estrategia para superar el dominio que ejercen las transnacionales sobre nuestra agricultura y sobre nuestra alimentación. En este marco, el GRR considera a la  agricultura orgánica como expresión de las producciones y de los intercambios locales que deben continuar las prácticas naturales, nunca como pretendida alternativa sana y de mercado de las producciones industriales con las que suele compartirse matrices de escala industrial e insumo dependencia.

En el plano internacionalel GRR ha denunciado con énfasis el alineamiento dela Argentina con las políticas de los Estados UNidos y de la OMC, así como el compromiso desembozado a favor de las empresas de Biotecnología, desarrollado durante los últimos más de veinte años porla Cancillería argentina en todos los Foros Internacionales y que se mantiene sin mayores cambios que no sean cosméticos, o peor todavía, por el reemplazo directo del personal diplomático por sectores del Ministerio de Agricultura que responden a los Agronegocios. Respaldamos políticas de unidad con los hermanos pueblos de la América Latina, no sólo en lo comercial y cultural, también en el tratamiento de la Deuda Externa y en los modos de enfrentar las nuevas y crecientes amenazas de la Globalización.Estoúltimo implica reconocer asimismo que, bajo diversos matices, el mismo modelo extractivista y agro exportador se ha impuesto a lo largo del continente,  aunque bajo variados gobiernos “progresistas”.

Entendemos por ese modelo, en primer lugar al Sistema Global de la Soja, tanto como monocultivos para la exportación de forrajes, para ingesta de la población, cuanto como Agrocombustibles para alimento de los inyectores de los automóviles europeos y de otros países centrales, incluyendo a China. Hemos denunciado cómo, desde posiciones supuestamente  progresistas y hasta de izquierda, se alientan políticas que conducen a nuevas sumisiones coloniales y  que modifican los patrones alimentarios de nuestros Pueblos. En este sentido, consideramos que los Agrocombustibles son la nueva fase de apropiación de nuestros territorios y bienes naturales por parte de las Corporaciones transnacionales. Resulta inmoral que, en medio de poblaciones con hambre, se destinen los frutos de la tierra al alimento de los motores de Europa y de los EEUU, en especial cuando todo proyecto de disminución del consumo y de los gastosde energía, seencuentran ausentes de las agendas globales.

Los desafíos propios de nuestra época nos obligan a considerar otros paradigmas que aquellos que sostuvimos en décadas pasadas. Lamentablemente, los años sesenta y setenta fueron demasiado fuertes en los imaginarios latinoamericanos y es duro reemplazar los presupuestos ideológicos con los que entonces actuamos y que gradualmente devinieron obsoletos. Es así como, las luchas políticas hallan difícil reconocer la complejidad de los nuevos protagonismos, en especial el de los muchísimos jóvenes que se han propuesto repoblar el campo como neorrurales, o el de los variados sectores rururbanos que recuperan economías de auto subsistencia y que suelen preservar un fuerte rechazo porla Política. Lossectores que han conducido las luchas sociales suelen encontrar dificultades tanto en enfrentar las nuevas y complejas amenazas que implican las Corporaciones, como en comprender que aquellos rechazos ala Política, en especial a la política partidaria, provienen a su vez, de fuertes compromisos con lo Político, entendiendo por ello todo aquello que compromete a las sociedades y a sus destinos,  y que esas posiciones son anticipatorios de nuevos modos de comprensión de la realidad y de sueños de un mundo mejor. Se permanece no obstante, bajo la influencia de modelos de Sociedades fundamentalmente urbanas e industriales, y se continúa considerando al Imperialismo la gran amenaza, mientras se descuida o  ignora a los Agronegocios, las corporaciones y las sumisiones a  los mercados globales. Últimamente existen también los muchos que, a  modo de enfrentar el fuerte movimiento de resistencia a la minería transnacional, nos recuerdan la ausencia de una burguesía nacional y la supuesta necesidad del gobierno progresista de aliarse a las Corporaciones mineras para poder extraer la riqueza del subsuelo, y en esas frases que rememoran antiguas lecturas de marxismos de manual, depositan su nueva fe de conversos en el crecimiento ilimitado.

Las luchas que llevamos desde el GRRimplican por todo ello, el esfuerzo de instalar debates sobre esos temas, cuando demasiados intereses hacen fuerza para que no los haya. Pretendemos poner en agenda de discusión y cuestionamos, la producción industrial de animales, los modelos de agricultura industrial  y las políticas que proponen ingestas a los pueblos por fuera de sus patrimonios alimentarios. Sabemos que nuestras campañas alcanzan vastos espacios en el continente y que nuestras voces son referenciales de un cambio posible, pero vemos con pena cómo sectores progresistas continúan obstinándose en reemplazar a los viejos sectores de Poder para implementar similares o aún más peligrosas políticas de sumisión a los nuevos poderes transnacionales. No son capaces de cuestionarse la idea del progreso ilimitado, ni superar la reverencia a los criterios del crecimiento y de la gran escala, o acaso siquiera discernir el valor de las tecnologías, según las propias conveniencias del país y priorizando su dominio a su mero uso con pago de patentes. No consideran el Cambio Climático como una marcha irreversible en un proceso ya iniciado, que debería obligarlos a modificar  las conductas y las políticas y, de hecho, lo que consiguen es difundir en América Latina modelos desarrollistas y de gran escala,  funcionales al interés corporativo.

Estamos así, viviendo en el continente la consolidación de diversos gobiernos “progresistas”, gobiernos con propuestas de emancipación social y con preocupaciones por algunos campos de los Derechos Humanos, que, en algunos casos, han conducido a importantes gestos de justicia en el plano de las memorias y de los imaginarios populares. Lamentablemente, no han equiparado esos gobiernos esas vocaciones de equidad en otros campos, particularmente en relación a la preservación de los recursos naturales de sus países, a los procesos de la agricultura y a los patrimonios alimentarios de sus pueblos. Mucho peor todavía, han generado situaciones que atentan claramente contra el Derecho Humano básico ala Alimentación, eje fundamental de la Soberanía Alimentariade los Pueblos.

Los modelos económicos instalados en los años del neoliberalismo no hicieron de esa manera sino fortalecerse, ahora bajo conducciones progresistas, respetuosas y obedientes a las retóricas de la modernidad y que transforman a los Derechos Humanos en un discurso ideológico, parcializándolos en el plano de las Memorias, con el fin de utilizarlos como distracción para encubrir la aceptación de las nuevas dependencias y la hipoteca de todo porvenir valedero para sus pueblos. En las nuevas situaciones,  las lógicas de la dependencia colonial permanecen invisibilizadas por los nuevos discursos, que resultan prisioneros de antiguos paradigmas o de un autoritarismo que, tal como suele ocurrir enla Argentina, vive y medra con la construcción permanente de antinomias  y enemigos funcionales al mantenimiento de una hegemonía que gestiona a nombre e interés de las Corporaciones. Y esto que afirmamos ha dejado de ser una expresión discursiva porque lo ha manifestado abierta y hasta de manera obscena y repetida, nuestra Presidente en sus manifestaciones durante la  reciente reunión del G20. Aún peor todavía, estamos convencidos que, se estaría pasando enla Argentinade las fases de la contención social al control, si es necesario con represión y criminalización de la protesta. La aprobación y aplicación de la Leycontra el Terrorismo abre en ese sentido, horizontes  amenazantes contra las libertades colectivas y de pensamiento. Confiamos, sin embargo, en la fuerza tremenda de la Cultura, quees siempre unaenergía que nace desde el Pueblo mismo, y confiamos también en el arraigado amor a la tierra que habitan nuestros Pueblos, a los que no será fácil arrancar de sus tradiciones, patrimonios y saberes. Confiamos por último enla Conciencia Nacional, conciencia que se extiende entre los jóvenes y que está rápidamente aprendiendo a no confiar en organizaciones cerradas ni en los discursos engañosos que configuran las políticas progresistas de los simulacros permanentes y del circo para todos.

La sensación que tenemos de la inminencia del derrumbe es tan fuerte en nosotros, como las múltiples experiencias y aprendizajes que experimentamos en derredor  y que servirán seguramente para generar otra Argentina sin duda diferente. La comprensión de estas situaciones políticas, nuevas y sumamente complejas,  requieren una nueva mirada que debería construirse mediante el diálogo y la transmisión de experiencias, interactuando desde diversas disciplinas y abordando los temas desde diferentes prácticas y conocimientos. Una contestación puramente social tal como abundan, que se resista a considerar que lo que enfrentamos, más que una crisis de la Sociedad  es un final civilizatorio, inevitablemente terminará siendo funcional al modelo instalado y complicándose con políticas de simulacro que aportarán a la  perpetuación del sistema.  Frente a estas trampas debemos definirnos políticamente, elaborando pensamientos en rebeldía. Ello requiere juntarse y aprender a escuchar al otro, a la vez que demanda atreverse a volcar las propias preguntas y las propias opiniones. Se requieren talleres y seminarios, se requieren lecturas comunes y compartir experiencias, se requiere asimismo revisar los interrogantes que se susciten en el grupode manera conjunta, reaprendiendo a pensar y a reflexionar en camaradería y con un espíritu abierto y un respetuoso reconocimiento de la alteridad.  Silo logramos, al menos en parte, en los cursos de formación y en los encuentros que nos proponemos continuar realizando, estaríamos honrando la propuesta básica de ser parte del GRR, como organización de afinidad generadora de pensamiento, pero también estaríamos honrando la memoria de nuestro inolvidable compañero Ignacio Lewkowicz, por todo cuanto de él aprendimos, mientras estuvo con nosotros.

Tenemos la intuición de que estamos en los umbrales de un cambio de épocas y no como quieren hacer creer al común todavía, en una mera época de cambios. Pensamos quela Globalizaciónha traído a la humanidad horrores impensados e innumerables, así como ha despertado condiciones para impulsar verdaderos procesos de Liberación para nuestros Pueblos. Lamentablemente, somos prisioneros de las antiguas ideologías y de los paradigmas obsoletos; pesan en nosotros todavía las viejas cosmovisiones que implantaron la mecánica, el maquinismo y el positivismo. Nos cuesta ir más allá de las propuestas revolucionarias que llenaron las plazas y encendieron la imaginación de los jóvenes en los años pasados. Nos cuesta más todavía, aceptar que muchas de aquellas premisas que amenazaban subvertir las sociedades y amenazaban tomar el Poder por asalto parala Revolución, hoy han derivado por caminos de profunda iniquidad, caminos que rinden culto al progreso y al crecimiento, y que abren paso a las nuevas dependencias de las Corporaciones transnacionales. Sabemos por propias experiencias que las guerras no solamente se ganan o se pierden en los términos de la guerra misma, también pueden perderse en la elección previa de las representaciones o criterios con que se darán las confrontaciones, y perderla de ese modo añade a la tragedia de la derrota, el dolor indecible de los propios fracasos… Es por ello que, tal vez para muchos que aparentan compartir nuestros propios caminos, nos preocupamos en forma desmedida  de algunas cuestiones morales que hacen a la conducta de los activistas y  de las organizaciones, el modo en que se alimentan expectativas funcionales al sistema, el modo en que se ponen las preocupaciones y esfuerzos en lo accesorio mientras se pierden de vista los pretendidos objetivos y el modo habitual en que muchos se desinteresan de prácticas habituales que, en nombre de éxitos parciales, legitiman aquello a lo que se presume combatir…

Somos optimistas pese a todo. Porque luchamos por la vida y eso nos proporciona alegría  y nos alienta a tener mayores esperanzas. Estamos convencidos que luchamos por recuperar y por agrandar nuestra propia humanidad y lade quienes se vayan sumando a las nuevas conciencias ambientales que se abren paso en un mundo de indiferencia y hedonismo, un mundo por lo demás, que marcha hacia su propia e inevitable destrucción. Hoy, como en los procesos de la Liberación Nacional de la posguerra, una vez más la historia que podemos generar pasa asimismo por la historia íntima de cada uno de nosotros. De allí que nos preocupemos por hacer de las costumbres, de los grupos familiares y de la reconstrucción y reparación de los hábitats en que cada uno desenvuelve sus actividades, el testimonio vivo de los compromisos alcanzados en la lucha por salvar al Planeta y por recuperar pensamientos con arraigo ala tierra. Coneste espíritu y con estas esperanzas llevamos adelante nuestras actividades de estudio, de formación y de generación de los cambios que proponemos.

GRR. Grupo de Reflexión Rural. Junio de 2012.